Dentro de los placeres de la caza aparece la perdiz como una de las piezas más cotizadas por los cazadores
La temporada de caza para obtener este ave se extiende desde el mes de octubre hasta finales de enero.
De la composición nutritiva de estas aves hay que subrayar tres características: su elevado contenido en proteínas de alto valor biológico, su sobresaliente cantidad de hierro y su moderado aporte de grasa.
Las proteínas de la perdiz apenas tienen colágeno y esto explica que la carne resulte fácil de digerir. Esto es así si en su elaboración no se añade demasiada grasa, que puede hacer que el plato resulte más pesado para el estómago.
La perdiz es una carne magra, siempre que se consuma sin la piel. Prácticamente toda la grasa de la perdiz se aprecia en la piel y debajo de ésta, por lo que es muy sencillo retirarla, haciendo que la pieza resulte menos grasa, menos calórica y más fácil de digerir. Los ejemplares silvestres y migratorios, tienen aún menos grasa que los que se crían en granjas, debido a la energía que gastan en sus largos desplazamientos.
Al igual que otros muchos ejemplares de caza, la perdiz es una fuente excelente de hierro incluso superior a las carnes rojas de abasto, como el vacuno o el cordero